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Un centenar de vizcaínos busca pareja de agencias matrimoniales en Navidad
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EL MUNDO, DOMINGO 8 DE DICIEMBRE DE 2002

RELACIONES / Es la época en que se tramitan más solicitudes de encuentros /
Numerosas personas se sienten especialmente solas en estas fechas

Un centenar de vizcaínos busca pareja en agencias matrimoniales en Navidad

MANOLO ROMERO

BILBAO. Las Navidades suelen ser fechas alegres cuando se disfrutan en compañía de familiares y amigos, pero también es una época en la que algunas personas se sienten más solas que nunca. De hecho, al menos un centenar de vizcaínos recurrirán a las agencias matrimoniales durante estas Navidades en busca de su media naranja, según las estimaciones de las agencias existentes en Bizkaia.

Las personas que no tienen pareja «se sienten más solas en estas fechas, por lo que las solicitudes de citas se disparan en Navidades», constata Isabel Quintana, directora de la agencia matrimonial Delfos, el centro de estas características más antiguo del País Vasco.
No en vano, las Navidades son junto con la primavera la época en la que las agencias matrimoniales tramitan más solicitudes de encuentro de pareja. «Es cuando el duendecillo del amor sale a relucir una vez más».

Y, precisamente, las agencias se vanaglorian de que en Bilbao encuentran pareja, gracias a ellas, «una persona cada tres días», es decir más de un centenar de personas al año.
Pese a ello, son muchas más las que tramitan su solicitud con el objetivo de encontrar a la persona de sus sueños, aunque no todos la encuentran y a otros muchos les cuesta más de un año hallarla.
Así, según cálculos estimativos, alrededor de 900 vizcaínos habrán recurrido, al finalizar el año, a las agencias matrimoniales.

De 25 a 85 años
Pese a lo que se pueda pensar, el perfil de los clientes de las agencias matrimoniales no está tan definido. Según constatan los responsables de estos gabinetes, la gente que acude a ellos abarca una franja de edad tan amplia que va de los 25 a los 85 años, además de pertenecer a todo tipo de condición social y no ser mayoritariamente hombres.

«Cuando surgieron las agencias matrimoniales sí eran mayoría los hombres, pero hoy por hoy están al 50%», explica Isabel Quintana, tras diez años al frente de la agencia. En este sentido, explica que todos los casos son muy particulares, ya que, incluso, «tenemos a personas con 85 años que han encontrado pareja gracias a nosotros», asegura. Y es que la única coincidencia de los clientes que figuran en las carteras de las agencias matrimoniales son las ansias de encontrar pareja.
Muchas de las agencias matrimoniales del Estado trabajan como parte de una misma red, de modo que los solicitantes pueden conocer a otras personas de lugares alejados de su provincia. «Podemos decir que tenemos una eficacia del 75%, lo que pasa es que encontrar pareja puede ser en la primera cita, después de un mes o después de un año», afirma Isabel Quintana.

En todo caso, una vez comenzado el procedimiento de búsqueda, los clientes pueden llegan a conocer, dependiendo de los casos, en torno a una quincena de personas en un año.
«A unos les cuesta menos, pero hay hombres y mujeres que buscan pareja muy concreta, lo que lleva mucho más tiempo», confirma la directora de Delfos, quien asegura que, antes de proceder a la búsqueda de la pareja ideal, «un gabinete psicojurídico, formado por profesionales de la psicología y el derecho» estudia la ficha de cada cliente.
Además, las agencias no cuentan con un límite definido de tiempo de presentaciones para encontrar a la pareja ideal, sino «el tiempo que desee o necesite el cliente, que se puede retirar cuando quiera», puntualiza.

Internet
Precisamente, no deja de ser curioso, según explica, que el volumen de negocio, de la mayoría de agencias matrimoniales no haya disminuido tras la eclosión de nuevos medios para buscar pareja, como Internet, los mensajes a móviles o los interfonos especializados (906).
La dificultad de entablar una conversación en una discoteca en la que el volumen de la música es muy alto, la falta de tiempo, la frustración que surge cuando los demás miembros de un grupo de amigos van encontrando pareja o el temor a la soledad son algunas de las causas que conducen a muchas personas a recurrir a estos servicios.

Por ello, estos profesionales recomiendan acudir físicamente a la agencia, debido a que la presencia del solicitante aumenta las probabilidades de éxito de las citas. «Internet es más frío. Las visitas a la agencia tienen el propósito de hacer que la persona se sienta arropada», dicen. Incluso cuando ya ha surgido el amor, se aconseja a las parejas que mantengan un contacto directo con ellos.


«No quiero encontrar pareja en las fiestas»

M.R.
BILBAO.- «José Alberto, 50 años, divorciado, ingeniero técnico, amante del aire libre y la vida sana».
Así reza la ficha de uno de los clientes de la agencia matrimonial Delfos de Bilbao que tiene como finalidad encontrar su pareja ideal. José Alberto busca una mujer de características similares a las suyas con la que compartir «sus momentos». «Después de divorciarme, me dije a mí mismo que no quería pasarme los ratos en casa perdiendo el tiempo yo solo», afirma, aunque matiza que él «no es hombre de bullicios». «Encontrar pareja de fiesta en fiesta no me va», explica.
Ahora, después de 13 meses de dedicación y múltiples citas en busca de su media naranja, no desiste en el intento. «He conocido ya a unas 12 mujeres y con alguna he salido algún tiempo, pero todavía no he encontrado lo que quiero», se lamenta.
Y, pese a todo, José Alberto no se desespera en su búsqueda de una pareja, aunque reconoce que intenta encontrar a una mujer muy concreta.

«De momento, he quedado con todas para cenar y salir, y de vez en cuando me gusta, pero no por sistema; yo prefiero salir al monte, y si hace falta, me quedo en casa», explica convencido.
Aunque José Alberto asegura no importarle demasiado la edad de sus acompañantes, «sí que influyen otros factores, como que tengan hijos jóvenes, yo ya he pasado por eso y no me apetece volver a tener ese tipo de responsabilidad».
Además, sabe que ahora, en las fechas navideñas, se va a encontrar otra vez solo, aunque cuente con la compañía de sus hijos. «Pero no soy una persona solitaria y me gustaría tener a una pareja».
Y no duda de que encontrará a la mujer que comparta los próximos años con él, aunque tampoco sueña. «Uno se enamora con el tiempo, no a primera vista», asegura.

 

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