EL MUNDO, JUEVES 31 DE JULIO DE 2003
Esta agencia matrimonial, la más antigua del País Vasco, recibe cada año alrededor de 350 solicitudes para buscar pareja
MIKEL SEGOVIA
Son la última esperanza para muchos. Tras largos e infructuosos años en busca de un príncipe o una princesa azul con la que compartir su vida, las agencias matrimoniales aparecen para algunas personas como el último recurso y el más eficaz para encontrar ese hombre o esa mujer con la que compartir la vida.
Desde hace once años la empresa bilbaína Delfos, la agencia matrimonial más antigua del País Vasco, está emparejando a personas que buscan compartir «cariño, amor y compañía». Su fundadora, Isabel Quintana, reconoce que la imagen que a menudo tienen estas empresas no suele responder a la que en realidad son, «por eso suelen ser reticentes a acudir a ellas». Los vascos solemos ser muy clásicos, conservadoras, y por eso nos cuesta más acudir a una agencia de este tipo, el público vasco siempre busca más discreción que en otras zonas.
Creada en el año 1992, cada año alrededor de 350 personas acuden a Delfos en busca de pareja. En siete de caca diez casos suelen encontrarla. En la CAV existen actualmente menos de una decena de empresas dedicadas a esta actividad.
Una entrevista inicial para conocer bien los gustos, el modo de ser y las cualidades del diente y los que éste busca para su futura pareja son fundamentales para que la búsqueda dé resultado: «Nosotros le buscamos algunas personas con las suficientes afinidades como para que el encuentro pueda funcionar. La cita se la preparamos nosotros o la cierran entre ellos mismos», apunta Quintana.
Y asi hasta encontrar su media naranja. La responsable de Delfos asegura que siempre se acaba encontrando una persono idónea, otra cosa es que al final eso funcione o no aunque en la mayoría de los casos suele ir bien. Hay casos imposibles, pero son muy pocos. Entre las razones por las que las parejas no suelen funcionar Quintana cita el egoismo «porque en una pareja hay que saber dar y compartir, si no, es difícil que funcione». Una vez emparejados la empresa realiza un seguimiento de hasta seis meses para comprobar que el amor sigue afianzando la relación y que la «soledad» de sus dos clientes ya es historia.
«Una vez que vienen a la agencia, a la mayoría de los clientes les cambia la opinión de lo que creían que era una empresa de este tipo. Lógicamente a todo lo desconocido se le suele tener miedo pero cuando llegan y ven que es un trabajo profesional y serio pierden los miedos».
Quintana reconoce que esta vía no es lo más habitual para encontrar pareja «pero te aseguro que sí es la más eficaz, y que las parejas que salen de aquí son más fuertes que otras que se han formado de modo tradicional».
En cuanto al perfil de clientes que se inscriben en las agencias, la responsable de Delfos señala que suele tratarse de personas con poco tiempo, a las que no les gusta salir de noche o que en su entorno cercano se han quedado solas y sin pareja: «El tópico de personas tímidas no es el más habitual».
Tampoco el de que es gente mayor la que acude desesperada en busca de un compañero o compañera: «La mayoría de nuestros clientes no supera los 45 años, tenemos incluso chicos de 22 años. Y además, últimamente hemos notado que crece mucho el perfil de personas universitarias con estudios, que han viajado, y con mente más abierta, que no les importa acudir a una agencia.
Delfos cuenta actualmente con delegación en Bilbao aunque próximamente abrirá nuevas oficinas en San Sebastián y Santander. En cuanto a las características de los príncipes azules que se buscan, Quintana reconoce que el físico no se encuentra entre las exigencias principales: «prefieren que sea de su mismo nivel sociocultural, que sea una persona educada, no problemática y si es guapa, pues mejor»
La felicidad de hacer parejas
M. S.
Cuando decidió montar la empresa no dudé en inscribirse en un par de agencias «para ver cómo funcionaban» Tras la experiencia. Isabel Quintana reconoce que si lo necesitara «por supuesto que me inscribiría en una».
Junto con una psicologa y una abogada, esta empresaria lleva el peso de la empresa, en la que reconoce que se pasan momentos muy felices. «especialnente cuando logras hacer una pareja».
Iba para secretaria de dirección pero prefirió apostar por el amor, «que es mucho más bonito». En estos años dice que la sicologíae ha sido su arma más útil para saber cuándo una persona va a poder encontrar pareja o no. «enseguida sabemos, tras estudiar cómo es, si va a tener éxito».
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